Entre las rutinas y hábitos que estamos valorando y aprendiendo, hay que saber adaptar unas y otros para que sean útiles.
Las rutinas y hábitos son buenos, son saludables y ayudan a que el cuerpo y la mente se controlen. Nos hacen felices. Pero si se vuelven constantes, fríos, entonces nos enquistan, nos bloquean y eso es lo que hay que impedir. Volvemos a mirar a la naturaleza: cada año se repiten las estaciones, los meses, los días, las semanas, pero siempre son distintos aunque ocurra lo mismo. La naturaleza nos pone cada cosa en su cantidad exacta. Hagamos, nosotros, lo mismo.